jueves, 19 de abril de 2012

RADIOHEAD, 17 de Abril. Radiografía de un golpe a la cabeza.


Eduardo Ramirez: @SurferRebel

Los golpes en el cráneo suelen tener complicaciones, incluso son peligrosos y mortales; de extremo cuidado. Estoy casi seguro que el mío durará toda la vida. Entender a Radiohead no es fácil, escuchar a la banda inglesa últimamente se ha tornado complejo, como sus últimas placas (In Rainbowns, The King of Limbs) aún así, es de las pocas bandas en el mundo que se da el lujo de ausentarse de sus éxitos y regalar magia sobre un escenario.


Eso mismo sucedió la noche del pasado martes, cuando la banda liderada por Thom Yorke se trepo al Foro Sol una vez más y regalo un exquisito banquete digno de cualquier persona que sepa y quiera apreciar música.

Atrás quedaron los años eléctricos de la banda (al menos eso es lo que pudimos apreciar) pues Radiohead hoy suena más maduro y melódico, difícil si se trata de una de las agrupaciones más aclamadas en el mundo, y no porque no puedan serlo, simplemente porque tomar un riesgo, implica siempre una consecuencia.

“The King of Limbs” es el nombre de su más reciente material y la gira que los trajo de vuelta a un país que, desafortunadamente, sigue encasillando a Radiohead como la banda que canta “Creep” y digo desafortunadamente porque no concibo el hecho de que una persona compre un boleto para escuchar solo una canción (sería mejor que compraran un reproductor y descargaran la rola) Radiohead está más allá de eso; y lo rectificó la noche del martes en su primer concierto en nuestro país , cuando desde el primer acorde de “Bloom” supimos cual iba ser la línea a seguir.

23 canciones bien escogidas para un público de categoría, fan de hueso colorado, con las que nos ofrecieron un viaje sideral por la nueva placa, su antecesor el “In Rainbows”, el clavado de nostalgia por el “The Bends” lo psicodélico del “Ok Computer” lo real del “Kid A” y la melancolía del “Hail To The Thief”.

Cada pieza bien acompañada de excelente juego de luces, una cortina de luz a espaldas de la banda y pantallas LED flotantes que cambiaban su posición con cada acorde de música, simulando ese viaje a otra galaxia. Poco importo la humedad en el ambiente, la verdad es que ni sentimos frío después de que sonó “Airbag” la tercera rola de la noche. Una cobija de notas musicales para el alma y el corazón.

Todo después de eso fue magia: “Nude”, “Reckoner”, “Identikit”, “Lotus Flower”, “There There”, “Idioteque”, marcaban la pauta mientras Thom Yorke y compañía se dejaban abrazar por un público perverso que les pedía más.

Vino así el trancazo certero a la cabeza con el primer encore: “You & Whose Army?”, “Kid A”, “Exit Music (For a Film)” y “Paranoid Android”…adiós a la vida terrenal. El público vencido por la emoción poco le importo el clima gélido y se dejo acariciar por los sonidos.

Vendrían después tres rolas más para terminar la obra: “Give Up the Ghost”, “Planet Telex”, “Street Spirit (Fade Out)” pondrían fin a un concierto difícil de olvidar, pues llegamos al recinto derrotados por la lluvia y salimos cargados de una energía profunda.

Eso es Radiohead, una banda que conmociona, un grupo con la precisión en cada acorde que ilustra una completa alucinación. Para entonces ya era media noche y todo fluía en una sola dirección; la banda todavía cantaba una canción cuya última frase es memorable para poner fin a este texto: “Inmerse your soul in love” fue lo último que cantó Thom Yorke, antes de despedirse agradeciendo a los fans su asistencia. Un concierto que reafirma nuevamente que el rock es la experiencia artística-estética más bella del mundo, poesía y arte digital hecho música.

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